Imprevistos ¿felices?
SÍ, LAURA SIGUE VIVA *O.O*. Es que mis ganas de escribir y continuar los OS que tengo, eran prácticamente nulas, pero hoy, en un flus que ma'dao, ¡AQUÍ ESTOOOOOOOY!
Este OS va sobre Danny y su novia (también aparecen esporádicamente los McPutos). Sinceramente, no sé por qué escribí este OS, porque no tiene ningún sentido, pero bueno, yo escribo y vosotros leéis, ¿no? ¡Pues aquí tenéis!
A leed :)
Yo: Esto tiene que estar mal o... algo. No, no puede ser.
Doctora: Eh, pues no señorita, todo está bien.
Yo: Pero que no, que es imposible.
Doctora: Imposible no es, señorita.
Yo: Pero que yo siempre utilizo protección. Es imposible que esté embarazada.
Doctora: ¿Qué clase de protección usa?
Yo Preservativos.
Doctoras: Pues debería saber que los preservativos no son siempre efectivos. Fallan en un 2%.
Yo: (en susurros) Joder, pues ya podrían ponerlo en las cajitas...
Estuve hablando con la doctora sobre que haría respecto al tema, y eso lo tenía muy claro.
Yo: No, no abortaré. Lo tengo muy claro.
Doctora: ¿Está segura? Puede pensárselo durante unos días si quiere...
Yo: No, ya le he dicho que estoy segura de mi elección.
Doctora: Genial, entonces le informaré de una dieta controlada que debe llevar. Tenga en cuenta que ahora come por dos, pero tampoco sin pasarse, ya me entiende. Hidratos de carbono, proteínas...
Dejé de escucharla y me enfosqué en mis pensamientos. Embarazada. Joder, que estoy embarazada... ¡embarazada! Dios, ¡que solo tengo 23 años! Y ahora tendré que dejar los estudios a un lado, contárselo a mis padres, amigos y a ... él. ¿Cómo reaccionará? Se... ¿se asustaría? Y si... ¿y si se asusta tanto que me deja? No. Yo no puedo volver a pasar por esto. No puede volver a dejarme.
Bastante mal lo pasé la última vez. Lo mejor será pensar que reaccionará bien y seremos una familia feliz. Sí, pensar eso es lo mejor.
Doctora: Y sobretodo, absténgase del practicar relaciones sexuales.
Yo: (en susurros) Yo se de alguien al que no le va a gustar eso...
Doctora: Y bueno, tampoco fume y beba.
Yo: Claro, claro...
Hablamos unos minutos más y, tras unos últimos consejos de como tendría que ser ahora mi vida, salí del consultorio.
En dirección al coche me llegó un mensaje. Miré la pantalla y no podía ser otro que el mismísimo Dougie.
Tú, fea, tráenos café, que tenemos hambre guión sed y no tenemos a quien mandar al Starbucks, así que, por ser la novia de Danny, vas tú.
En diez minutos te quiero aquí, sino atente a las consecuencias.
Con todo el amor que cabe en mi musculoso cuerpo, el magnífico Dougie.
Este chico tiene un morro y una cara que se la pisa. Sonreí negando con la cabeza y saqué las llaves del coche del bolso.
Di al botoncito y el coche pitó.
Entraste en él, dejé el bolso en el asiento del copiloto y las bolsas en los asientos de atrás.
Puse un CD de la guantera y arranqué el coche, saliendo del aparcamiento del consultorio.
Para obviar mis pensamientos (los cuales me traían por la calle de la amargura) me concentré el la letra de la canción que resonaba en el coche.
We've been singing Billie Jean
Mixin' vodka with caffeine
We've got strangers stopping by
And though you're out of tune
Girl you blow my mind, you do
And I'll say I don't wanna say good night
There's no quiet corner to get to know each other
And there's no hurry I'm a patient man
Is your discover
James Blunt siempre me ha encantado. Él, su voz... Es demasiado perfecto.
Antes de que pudiera seguir cantando la canción, el bluetooth del coche sonó, avisándome de que tenía una llamada entrante.
Supe quien era el que llamaba antes de contestar. Descolgué con una falsa sonrisa, presa de los nervios.
Yo: Me tenéis de recadera, mamones.
Danny: Ha sido idea de ellos, así que a mí no me eches las culpas.
Yo: JÁ.
Danny: Bah, bueno, ¿por dónde vas?
Yo: Llegando al Starbucks que hay cerca del recinto donde estáis ensayando.
Danny: Pues deprisita, que tengo hambre.
Yo: ¡A que vais vosotros a por los dichosos cafés!
Danny: Hahaha no te enfades cariño, que también tengo ganas de verte.
Yo: ¿Seguro?
Danny: Segurísimo.
Te sacó una pequeña sonrisa, pero seguía preocupada por mi... por mi embarazo.
Yo: Dan, tenemos que hablar.
Danny: Uy, que mal suena eso...
Yo: Bueno, malo, malo no es...
Danny: ¿Qué es?
Yo: Te lo diré cuando llegue, no te preocupes.
Danny: Sí me preocupo, así que llega pronto.
Yo: En quince minutos estoy ahí.
Danny: Hasta ahora, nena.
Yo: Adiós, Danny.
Pulso el botón de colgar del bluetooth y sigo tarareando la siguiente canción que ahora suena el la radio: Trouble, de Never Shout Never.
I'm in trouble
I'm an addict
I'm addicted to this girl
She's got my heart tied in a knot
And my stomach in a whirl
But even worse
I can't stop calling her
She's all I want and more
I mean damn
What's not to adore?
Y, tres canciones más tarde y dos llamadas de Dougie y Harry quejándose de lo muchísisisisisisisisimo que tardo (exageración hecha por ellos), estoy enfrente del Starbucks.
Aparco trabajosamente en el garaje del recinto donde actúan, debido a lo pequeña que es la plaza de garaje o a lo grande que es el coche, todo hay que decirlo. Solo se me ocurre a mí comprar un Audi Q5 (que no cabe en cualquier parte) para apenas salir de Londres.
Cojo el bolso del asiento del copiloto, cierro el coche, saco el monedero y entro en el pequeño establecimiento. Este está decorado con todo tipo de adornos navideños, árboles y hasta villancicos en el hilo musical.
Apenas había gente, solo unas pocas personas sentadas en los sofás del fondo. Hablaban, leían y trabajaban en sus ordenadores y móviles de última generación.
Puse los ojos en blanco y me acerqué al mostrador. Pedí cinco cafés, tres ''muffins'', vamos, lo que en todas partes se llama magdalenas y dos zumos de naranja, para Tom y Danny, que, según decían ellos, les ayudaba a cuidar la voz (?)
Pagué lo correspondiente a... Jaqueline y... vale, era imposible que una sola persona pudiera llevar todo eso. Que vale, era aquí al lado, pero que no, que se me va a caer todo por el camino.
Así que no me quedó más remedio que sacar el móvil y mandar un mensaje colectivo a los chicos diciéndole que dos de ellos vinieran a ayudarme con los cafés y sus pijerías, véase el zumo de naranja y los ''muffins'', que yo con todo no podía.
Antes de que pudiera bloquear el móvil para guardarlo, me llegó un mensaje de Dougie llamándome floja. Sonreí levemente y guardé el móvil en el bolsillo trasero de mis vaqueros.
Pocos minutos después, Danny y Tom aparecieron por la puerta. Tom llevaba un típico jersey navideño, unos vaqueros y unas zapatillas. Danny, en cambio, una camiseta blanca (la cual le compré hace dos meses), un abrigo, unos vaqueros y unas botas negras. Con lo mínimo estaba arrebatador.
Les sonreí plenamente a los dos cuando se acercaron.
Yo: (refiriéndome a Tom) Guapo que eres, hijo.
Tom: Chss, habló.
Me dio un sonoro beso en la mejilla y un gran abrazo. Esos abrazos de Tom que te decían que él siempre estaría ahí, que te quería.
Danny se acercó con una sonrisa pilla en los labios, pero esa sonrisa escondía su preocupación por la pequeña conversación que tuvimos en el coche.
Danny: Hola, señorita.
Yo: Holo, señorito.
Me abrazó por la cintura y me estampó con poca delicadeza contra su pecho.
Yo: Bruto que eres, nene.
Danny: Te quiero.
Me dio un beso fugaz en los labios, muy propio de él, sobretodo si estábamos en público, haciendo que cada vello de mi cuerpo se erizara. Los besos de Danny dejaban loca a cualquiera.
Cuando me dejó respirar (mínimamente), le sonreí bobamente.
Yo: Yo más.
Danny: ¿Qué es eso que me tenías que contar?
Miré de reojo a Tom, haciéndole entender que necesitábamos intimidad para hablar de ello. Él no pareció entenderlo, ya que miró a Tom sin comprender, pero Tom (que, como todos sabíamos, era el listo del grupo) sí lo entendió.
Tom: No os preocupéis, que yo cojo esto y me voy.
Yo: ¿Vas a poder con todo tú solo?
Tom: Sí, no te preocupes, pequeña.
Nos tendió nuestros dos cafés, me dio un beso en la frente y salió con paso airado tras haberle dedicado una mirada de tranquilidad a Danny. ¿Os he dicho el amor de chico que puede llegar a ser Tom? Giovanna tiene muchísima suerte.
Observamos como Tom salía de la tienda y daba la vuelta a la esquina para dirigirse al estudio.
Danny: Bueno, ya se ha ido, así que dime.
Me giré a mirarle y vi la preocupación y miedo que escondían sus preciosos ojos azules. Se mordía las uñas de la mano izquierda, y con la derecha se rascaba el muslo derecho.
Quité su mano de la boca, cogí su mano derecha de su muslo y las aprisioné entre las mías.
Yo: Hoy he estado en el médico...
Danny: ¿Y... qué te han dicho? ¿No tendrás una enfermedad de esas raras, por las cuales tienes que ir a Houston, verdad?
Yo: No, Danny, no tengo una enfermedad rara, es solo que...
Y no pude seguir porque la melodía del móvil de Danny nos interrumpió. Éste bufó, apartó sus manos de las mías y se metió la mano en el bolsillo delantero de sus vaqueros para sacar su smartphone y contestar.
Yo me recliné en mi asiento y me centré en el hilo musical que sonaba ahora mismo en la cafetería. Era el típico villancico que suena en todo lugar desde el 21 de Diciembre hasta el día 6 de Enero. Yo adoraba la Navidad. Era la única época del año en la que todos (familia, amigos...) nos reuníamos casi todos los días y disfrutábamos uno del otro. También adoraba el olor que se podía respirar en las calles. Ese olor que emanaba la gente en esa época del año. Ese olor especial.
La gente que opinaba que esta fiesta era pagana tenía bastante razón. La gente solo se ocupa de comprar y comprar. Pero yo creo que eso es una de las cosas que hace que la Navidad sea la Navidad. Aunque bueno, yo no creo en Dios ni esas cosas. Yo creo lo que veo. ¿Alguien a visto a Dios? ¿No, verdad? Pues ya está.
En definitiva, las Navidades son lo mejor de todo el año. Nos hace sentir... mejor. Mucho mejor.
Dejaste de divagar sobre la Navidad y la existencia de Dios y miré a Danny, que escuchaba atento lo que le decían por el móvil. Parecía tenso e inseguro.
Danny: ¿Y qué pasará ahora? (...) Entiendo. (...) Vale, avísame cuando todo esté listo. (...) ¿15 minutos solo? (...) Vale, vamos para allá.
Se deshizo de aquella persona con la que hablaba y se levantó de la mesa, sorprendiéndome.
Yo: ¿Qué haces?
Danny: Tenemos que ir a un sitio, venga.
Me tendió una de sus pecosas manos y me levantó como una pluma del asiento. Estaba desconcertada. ¿A dónde iríamos ahora? Este chico es muy esporádico.
Yo: Pero, ¿a dónde vamos?
Danny: Ahora verás, venga.
Cogimos nuestros café y mi bolso y salimos, a gran paso avanzado por culpa de las prisas de Danny (las cuales aún desconocía), y nos dirigimos a donde Danny quería que fuéramos.
Nos movíamos a paso rápido entre las abarrotadas calles de Londres. Lo que yo me preguntaba es por qué narices íbamos andando teniendo el coche al lado...
Yo: Dan, que he venido en coche.
Danny: Da igual, si esto no está lejos.
Puse los ojos en blanco y seguimos ambos andando a nuestro destino. Las calles estaban totalmente abarrotadas. Normal en esta época del año.
Danny no hablaba, caminaba serio, incluso nervioso, hacia delante. Miraba cada dos por tres el móvil y a todos lados, probablemente controlando el si aparecían fans.
Fruterías, tiendas de ropa, Harrods, supermercados... pasábamos cada vez más tiendas y no llegábamos todavía a nuestro destino. Me estaba poniendo nerviosa.
Yo: Danny, ¿falta mucho?
Danny: No, ya hemos llegado.
Paró de repente en medio de la calle, lo que hizo que varias personas que iban caminando detrás de nosotros se chocarán con nuestras espaldas. Me disculpé con aquellas personas y desvié la mirada hacia donde Danny nos había parado a los dos.
Yo: ... ¿un spa? ¿Me has traído a un spa?
Danny: No... ¿n-no te gustan los spa's?
Quité la mirada del edificio y la posé en él, que me miraba con esos maravillosos ojos azules muy abiertos, asustados y cautelosos. Se restregaba las manos, una contra la otra, signo de que cada vez estaba más nervioso. Vi que unas pequeñas gotas de sudor le resbalaban de la sien, deslizándose por su pecosa frente.
Yo, en cambio, estaba confusa. ¿Me traía a un spa a que? ¿Y la ''pequeña'' noticia que le tenía que dar?
Yo: A ver, Danny, sí que me gustan los spa's, pero, ¿por qué estamos aquí?
Danny: Te explico, hace dos semanas reservé unas horas para poder venir a este spa, que no es uno cualquiera. Es uno de los mejores de toda Inglaterra, y pensé que podíamos pasar unas horas tú y yo solos, sin preocuparnos de nada que no fuéramos nosotros. Pero la reserva no estaba programada para hoy, sino para dentro de tres días, pero al parecer, habían unas horas libres hoy y me han llamado para decírmelo. Así que... bueno, aquí estamos.
Danny me miraba esperando mi aprobación, y yo... yo no pude hacer otra cosa que sonreír con una boba y engancharme a su cuello. Danny me cogió en vilo y dio vueltas conmigo en brazos, riéndonos como tontos, como... enamorados. A los pocos segundos, Danny me soltó en el suelo, cogió mi cara entre sus manazas pecosas y me dio un beso que quitaría el aliento a cualquiera.
Lo detallista que es este hombre... No parece el mismo Danny de hace unos meses.
Yo: Eres, eres...
Danny: ¿Maravilloso, sexy y perfecto? Lo sé, tienes mucha suerte.
Yo: Y creído también, que no se te olvide.
Rió con esa risa escandalosa que le caracterizaba y me dio un gran abrazo.
Danny: ¿Entramos?
Asentí con la alegría de una niña pequeña, cogí una de sus manos y entramos los dos al spa.
* * *
3 horas y media después los dos los dos salimos relajados y con una gran sonrisa de tontos enamorados en la cara. ¿Qué habían hecho con mi Danny? Este no era el Danny que conocí... es mucho mejor.
Andamos en silencio por las transitadas calles de Londres, haciendo como si el mundo no existiera. Solo estamos él y yo.
Danny: ¿Qué era lo que te pasaba?
Yo: ¿Lo qué me pasaba?
Danny: Sí, ¿no me dijiste en la cafetería que habías ido al médico y te había dicho no sé que?
Rememoré las últimas horas y... en efecto, hace unas cuatro horas habíamos, estado los dos sentados en un Starbucks hablando cuando justo el móvil interrumpió.
Yo: Ah, sí...
Danny: ¿Y bien? ¿Qué era?
Yo: Pues... verás.
Danny: ¿Tan malo es?
Yo: No, no, malo no es, pero puede que... no haya sido el momento apropiado.
Danny: Me estás poniendo nervioso, cariño, así que dilo de una vez. Suéltalo de golpe.
Tú: Estoy embrazada.
Danny se paró en medio de la acera, haciendo que la gente que venía detrás se volviera a estampar contra nuestras espaldas. Volví a pedir disculpas y miré a Danny, él cual tenía sus preciosos ojos azules muy abiertos y la boca abierta, intentando decir algo, pero solo conseguía boquear.
Le cogí de la mano y le llevé a un pequeño parque que había cerca. Le arrastré hasta un banco cercano y apartado y le volví a mirar. Seguía teniendo cara de shock, pero intentaba disimularla mirando hacia otro lado, pero no lo conseguía.
Yo: ¿E-estás bien, Danny?
Danny: (susurrando) Embarazada...
Yo: Sé que no era el momento oportuno, pero... estas cosas pasan, ¿no?
Danny: ...
Yo: Sabía que te sentaría mal...
Danny giró la cabeza bruscamente hacia mí justo en el momento en el que yo la bajaba. Alargó su pecosa mano derecha y me levantó la barbilla delicadamente pero con firmeza.
Miró a mis ojos fijamente. Azul contra marrón.
Intentaba buscar las palabras adecuadas que decirme, pero no las encontraba. Nos quedamos así. Uno al lado del otro, él con la mano en mi barbilla y mirándome fijamente a los ojos.
Segundos después, empezó a hablar.
Danny: No me ha sentado mal, cielo. Es simplemente que no me lo esperaba. Esperaba que el médico te hubiera dicho que necesitabas adelgazar un poco o cualquier otra cosa insignificante para mí, pero importante para ti. Pero no, resulta que... vamos a ser padres. Y eso no es algo fácil de asimilar. Ser padre. Ninguno de los dos sabemos que significa eso. Habremos visto muchas películas, tendremos familiares con hijos, pero todavía no sabemos a lo que nos enfrentamos. Por eso mismo estoy asustado. ¿Y si no soy buen padre? ¿Y si nada más tener al niño entre mis brazos se me cae al suelo? Estoy... acojonado.
Respiraste profundamente y pensaste solo en una cosa. ¿Cómo había podido pensar tanto en tan poco tiempo? Es prácticamente imposible.
Yo: Primero, ¿estoy gorda?
Me palpé el plano vientre en busca de algún michelín, pero no encontré ninguno, gracias al gimnasio.
Danny se rió tristemente y me colocó un mechón de pelo suelto detrás de la oreja.
Danny: No estás gorda, y aunque lo estuvieras, seguirías siendo igual de perfecta.
Me dio un pequeño beso en el labio superior de la boca y sonrió, pero no era la típica sonrisa <<made in Jones>> era la sonrisa de <<voy a ser padre y estoy acojonado hasta las cejas>>.
Yo: Segundo, serás un padre fabuloso. Primerizo, sí, pero fabuloso. ¿Qué nos equivocamos en algún momento? Pues claro que lo haremos, somos primerizos, Danny. Pero ese fallo que tuvimos no lo volveremos a tener, porque con el tiempo se aprende. Y eso es lo que significa ser padres: aprender. Aprenderemos de nuestro hijo tanto como el aprenderá de nosotros. Y respecto a que el niño se caiga... procuraré que no lo cojas más de lo necesario -Danny sonrió por la broma-. En serio Danny, ser padres no es el fin del mundo. Ser padres es el principio de todo.
Al dejar de hablar miré a Danny y éste me miraba a mí fijamente. Sus ojos azules ya no eran tan tristes como antes, había recuperado su brillo característico, ese brillo que hizo que me fijara en él años atrás.
Danny: Anda, ven aquí.
Cogió mi mano y tiró de ella para sentarme en su regazo. Enredé mis brazos en su cuello y posé mi cabeza sobre su hombro.
Danny: No sabía yo que hablaras tan bien.
Yo: La práctica, hermoso.
Danny sonrió y te levantó la barbilla y situó mi cara enfrente de la suya. Cara pálida contra cara pecosa.
Danny: Te prometo ayudar en todo. Prometo que te cuidaré tanto a ti como a los hijos que tengamos. En ningún momento os abandonaré, como hizo mi madre. Te prometo que seré el mejor padre del mundo.
Las lágrimas pujaban por salir de tus ojos en tres, dos, uno... Vale, ahora me hallaba llorando.
Danny: (limpiando las lágrimas con sus pulgares) Pero no llores, tonta.
Yo: Te quiero.
Danny sonrió ampliamente y depositó un suave y tierno beso en mis labios. Acarició mi abdomen y dijo:
Danny: Yo os quiero mucho más.
¿Veis? No tiene ningún sentido lol. ¡Hasta la próxima!
PD: Prometo subir prontito la segunda parte del OS de Clare :3 xoxoxooxoxoxooxoxo Laurip.



