Dream is free...

Dream is free...

La persona menos indicada, puede hacerte feliz solamente con respirar...

Imprevistos ¿felices?

SÍ, LAURA SIGUE VIVA *O.O*. Es que mis ganas de escribir y continuar los OS que tengo, eran prácticamente nulas, pero hoy, en un flus que ma'dao, ¡AQUÍ ESTOOOOOOOY!

Este OS va sobre Danny y su novia (también aparecen esporádicamente los McPutos). Sinceramente, no sé por qué escribí este OS, porque no tiene ningún sentido, pero bueno, yo escribo y vosotros leéis, ¿no? ¡Pues aquí tenéis!

A leed :)

 

Yo: Esto tiene que estar mal o... algo. No, no puede ser.

Doctora: Eh, pues no señorita, todo está bien.

Yo: Pero que no, que es imposible.

Doctora: Imposible no es, señorita.

Yo: Pero que yo siempre utilizo protección. Es imposible que esté embarazada.

Doctora: ¿Qué clase de protección usa?

Yo Preservativos.

Doctoras: Pues debería saber que los preservativos no son siempre efectivos. Fallan en un 2%.

Yo: (en susurros) Joder, pues ya podrían ponerlo en las cajitas...

 

Estuve hablando con la doctora sobre que haría respecto al tema, y eso lo tenía muy claro.

 

Yo: No, no abortaré. Lo tengo muy claro.

Doctora: ¿Está segura? Puede pensárselo durante unos días si quiere...

Yo: No, ya le he dicho que estoy segura de mi elección.

Doctora: Genial, entonces le informaré de una dieta controlada que debe llevar. Tenga en cuenta que ahora come por dos, pero tampoco sin pasarse, ya me entiende. Hidratos de carbono, proteínas...

 

Dejé de escucharla y me enfosqué en mis pensamientos. Embarazada. Joder, que estoy embarazada... ¡embarazada! Dios, ¡que solo tengo 23 años! Y ahora tendré que dejar los estudios a un lado, contárselo a mis padres, amigos y a ... él. ¿Cómo reaccionará? Se... ¿se asustaría? Y si... ¿y si se asusta tanto que me deja? No. Yo no puedo volver a pasar por esto. No puede volver a dejarme.

Bastante mal lo pasé la última vez. Lo mejor será pensar que reaccionará bien y seremos una familia feliz. Sí, pensar eso es lo mejor.

 

Doctora: Y sobretodo, absténgase del practicar relaciones sexuales.

Yo: (en susurros) Yo se de alguien al que no le va a gustar eso...

Doctora: Y bueno, tampoco fume y beba.

Yo: Claro, claro...

 

Hablamos unos minutos más y, tras unos últimos consejos de como tendría que ser ahora mi vida, salí del consultorio.

 

En dirección al coche me llegó un mensaje. Miré la pantalla y no podía ser otro que el mismísimo Dougie.

 

Tú, fea, tráenos café, que tenemos hambre guión sed y no tenemos a quien mandar al Starbucks, así que, por ser la novia de Danny, vas tú.

En diez minutos te quiero aquí, sino atente a las consecuencias.

Con todo el amor que cabe en mi musculoso cuerpo, el magnífico Dougie.

 

Este chico tiene un morro y una cara que se la pisa. Sonreí negando con la cabeza y saqué las llaves del coche del bolso.

Di al botoncito y el coche pitó.

Entraste en él, dejé el bolso en el asiento del copiloto y las bolsas en los asientos de atrás.

Puse un CD de la guantera y arranqué el coche, saliendo del aparcamiento del consultorio.

 

Para obviar mis pensamientos (los cuales me traían por la calle de la amargura) me concentré el la letra de la canción que resonaba en el coche.

 


We've been singing Billie Jean
Mixin' vodka with caffeine
We've got strangers stopping by
And though you're out of tune
Girl you blow my mind, you do
And I'll say I don't wanna say good night
There's no quiet corner to get to know each other
And there's no hurry I'm a patient man
Is your discover

 

James Blunt siempre me ha encantado. Él, su voz... Es demasiado perfecto.

Antes de que pudiera seguir cantando la canción, el bluetooth del coche sonó, avisándome de que tenía una llamada entrante.

Supe quien era el que llamaba antes de contestar. Descolgué con una falsa sonrisa, presa de los nervios.

 

Yo: Me tenéis de recadera, mamones.

Danny: Ha sido idea de ellos, así que a mí no me eches las culpas.

Yo: JÁ.

Danny: Bah, bueno, ¿por dónde vas?

Yo: Llegando al Starbucks que hay cerca del recinto donde estáis ensayando.

Danny: Pues deprisita, que tengo hambre.

Yo: ¡A que vais vosotros a por los dichosos cafés!

Danny: Hahaha no te enfades cariño, que también tengo ganas de verte.

Yo: ¿Seguro?
Danny: Segurísimo.

 

Te sacó una pequeña sonrisa, pero seguía preocupada por mi... por mi embarazo.

 

Yo: Dan, tenemos que hablar.

Danny: Uy, que mal suena eso...

Yo: Bueno, malo, malo no es...

Danny: ¿Qué es?

Yo: Te lo diré cuando llegue, no te preocupes.

Danny: Sí me preocupo, así que llega pronto.

Yo: En quince minutos estoy ahí.

Danny: Hasta ahora, nena.

Yo: Adiós, Danny.

 

Pulso el botón de colgar del bluetooth y sigo tarareando la siguiente canción que ahora suena el la radio: Trouble, de Never Shout Never.

 

I'm in trouble
I'm an addict
I'm addicted to this girl
She's got my heart tied in a knot
And my stomach in a whirl

But even worse
I can't stop calling her
She's all I want and more
I mean damn
What's not to adore?

Y, tres canciones más tarde y dos llamadas de Dougie y Harry quejándose de lo muchísisisisisisisisimo que tardo (exageración hecha por ellos), estoy enfrente del Starbucks.

Aparco trabajosamente en el garaje del recinto donde actúan, debido a lo pequeña que es la plaza de garaje o a lo grande que es el coche, todo hay que decirlo. Solo se me ocurre a mí comprar un Audi Q5 (que no cabe en cualquier parte) para apenas salir de Londres.

 

Cojo el bolso del asiento del copiloto, cierro el coche, saco el monedero y entro en el pequeño establecimiento. Este está decorado con todo tipo de adornos navideños, árboles y hasta villancicos en el hilo musical.

Apenas había gente, solo unas pocas personas sentadas en los sofás del fondo. Hablaban, leían y trabajaban en sus ordenadores y móviles de última generación.

Puse los ojos en blanco y me acerqué al mostrador. Pedí cinco cafés, tres ''muffins'', vamos, lo que en todas partes se llama magdalenas y dos zumos de naranja, para Tom y Danny, que, según decían ellos, les ayudaba a cuidar la voz (?)

Pagué lo correspondiente a... Jaqueline y... vale, era imposible que una sola persona pudiera llevar todo eso. Que vale, era aquí al lado, pero que no, que se me va a caer todo por el camino.

 

Así que no me quedó más remedio que sacar el móvil y mandar un mensaje colectivo a los chicos diciéndole que dos de ellos vinieran a ayudarme con los cafés y sus pijerías, véase el zumo de naranja y los ''muffins'', que yo con todo no podía.

Antes de que pudiera bloquear el móvil para guardarlo, me llegó un mensaje de Dougie llamándome floja. Sonreí levemente y guardé el móvil en el bolsillo trasero de mis vaqueros.

 

Pocos minutos después, Danny y Tom aparecieron por la puerta. Tom llevaba un típico jersey navideño, unos vaqueros y unas zapatillas. Danny, en cambio, una camiseta blanca (la cual le compré hace dos meses), un abrigo, unos vaqueros y unas botas negras. Con lo mínimo estaba arrebatador.

Les sonreí plenamente a los dos cuando se acercaron.

 

Yo: (refiriéndome a Tom) Guapo que eres, hijo.

Tom: Chss, habló.

 

Me dio un sonoro beso en la mejilla y un gran abrazo. Esos abrazos de Tom que te decían que él siempre estaría ahí, que te quería.

Danny se acercó con una sonrisa pilla en los labios, pero esa sonrisa escondía su preocupación por la pequeña conversación que tuvimos en el coche.

 

Danny: Hola, señorita.

Yo: Holo, señorito.

 

Me abrazó por la cintura y me estampó con poca delicadeza contra su pecho.

 

Yo: Bruto que eres, nene.

Danny: Te quiero.

 

Me dio un beso fugaz en los labios, muy propio de él, sobretodo si estábamos en público, haciendo que cada vello de mi cuerpo se erizara. Los besos de Danny dejaban loca a cualquiera.

Cuando me dejó respirar (mínimamente), le sonreí bobamente.

 

Yo: Yo más.

Danny: ¿Qué es eso que me tenías que contar?

 

Miré de reojo a Tom, haciéndole entender que necesitábamos intimidad para hablar de ello. Él no pareció entenderlo, ya que miró a Tom sin comprender, pero Tom (que, como todos sabíamos, era el listo del grupo) sí lo entendió.

 

Tom: No os preocupéis, que yo cojo esto y me voy.

Yo: ¿Vas a poder con todo tú solo?
Tom: Sí, no te preocupes, pequeña.

 

Nos tendió nuestros dos cafés, me dio un beso en la frente y salió con paso airado tras haberle dedicado una mirada de tranquilidad a Danny. ¿Os he dicho el amor de chico que puede llegar a ser Tom? Giovanna tiene muchísima suerte.

 

Observamos como Tom salía de la tienda y daba la vuelta a la esquina para dirigirse al estudio.

 

Danny: Bueno, ya se ha ido, así que dime.

 

Me giré a mirarle y vi la preocupación y miedo que escondían sus preciosos ojos azules. Se mordía las uñas de la mano izquierda, y con la derecha se rascaba el muslo derecho.

Quité su mano de la boca, cogí su mano derecha de su muslo y las aprisioné entre las mías.

 

Yo: Hoy he estado en el médico...

Danny: ¿Y... qué te han dicho? ¿No tendrás una enfermedad de esas raras, por las cuales tienes que ir a Houston, verdad?

Yo: No, Danny, no tengo una enfermedad rara, es solo que...

 

Y no pude seguir porque la melodía del móvil de Danny nos interrumpió. Éste bufó, apartó sus manos de las mías y se metió la mano en el bolsillo delantero de sus vaqueros para sacar su smartphone y contestar.

Yo me recliné en mi asiento y me centré en el hilo musical que sonaba ahora mismo en la cafetería. Era el típico villancico que suena en todo lugar desde el 21 de Diciembre hasta el día 6 de Enero. Yo adoraba la Navidad. Era la única época del año en la que todos (familia, amigos...) nos reuníamos casi todos los días y disfrutábamos uno del otro. También adoraba el olor que se podía respirar en las calles. Ese olor que emanaba la gente en esa época del año. Ese olor especial.

La gente que opinaba que esta fiesta era pagana tenía bastante razón. La gente solo se ocupa de comprar y comprar. Pero yo creo que eso es una de las cosas que hace que la Navidad sea la Navidad. Aunque bueno, yo no creo en Dios ni esas cosas. Yo creo lo que veo. ¿Alguien a visto a Dios? ¿No, verdad? Pues ya está.

 

En definitiva, las Navidades son lo mejor de todo el año. Nos hace sentir... mejor. Mucho mejor.

 

Dejaste de divagar sobre la Navidad y la existencia de Dios y miré a Danny, que escuchaba atento lo que le decían por el móvil. Parecía tenso e inseguro.

 

Danny: ¿Y qué pasará ahora? (...) Entiendo. (...) Vale, avísame cuando todo esté listo. (...) ¿15 minutos solo? (...) Vale, vamos para allá.

 

Se deshizo de aquella persona con la que hablaba y se levantó de la mesa, sorprendiéndome.

 

Yo: ¿Qué haces?
Danny: Tenemos que ir a un sitio, venga.

 

Me tendió una de sus pecosas manos y me levantó como una pluma del asiento. Estaba desconcertada. ¿A dónde iríamos ahora? Este chico es muy esporádico.

 

Yo: Pero, ¿a dónde vamos?

Danny: Ahora verás, venga.

 

Cogimos nuestros café y mi bolso y salimos, a gran paso avanzado por culpa de las prisas de Danny (las cuales aún desconocía), y nos dirigimos a donde Danny quería que fuéramos.

Nos movíamos a paso rápido entre las abarrotadas calles de Londres. Lo que yo me preguntaba es por qué narices íbamos andando teniendo el coche al lado...

 

Yo: Dan, que he venido en coche.

Danny: Da igual, si esto no está lejos.

 

Puse los ojos en blanco y seguimos ambos andando a nuestro destino. Las calles estaban totalmente abarrotadas. Normal en esta época del año.

Danny no hablaba, caminaba serio, incluso nervioso, hacia delante. Miraba cada dos por tres el móvil y a todos lados, probablemente controlando el si aparecían fans.

 

Fruterías, tiendas de ropa, Harrods, supermercados... pasábamos cada vez más tiendas y no llegábamos todavía a nuestro destino. Me estaba poniendo nerviosa.

 

Yo: Danny, ¿falta mucho?

Danny: No, ya hemos llegado.

 

Paró de repente en medio de la calle, lo que hizo que varias personas que iban caminando detrás de nosotros se chocarán con nuestras espaldas. Me disculpé con aquellas personas y desvié la mirada hacia donde Danny nos había parado a los dos.

 

Yo: ... ¿un spa? ¿Me has traído a un spa?

Danny: No... ¿n-no te gustan los spa's?

 

Quité la mirada del edificio y la posé en él, que me miraba con esos maravillosos ojos azules muy abiertos, asustados y cautelosos. Se restregaba las manos, una contra la otra, signo de que cada vez estaba más nervioso. Vi que unas pequeñas gotas de sudor le resbalaban de la sien, deslizándose por su pecosa frente.

Yo, en cambio, estaba confusa. ¿Me traía a un spa a que? ¿Y la ''pequeña'' noticia que le tenía que dar?

 

Yo: A ver, Danny, sí que me gustan los spa's, pero, ¿por qué estamos aquí?

Danny: Te explico, hace dos semanas reservé unas horas para poder venir a este spa, que no es uno cualquiera. Es uno de los mejores de toda Inglaterra, y pensé que podíamos pasar unas horas tú y yo solos, sin preocuparnos de nada que no fuéramos nosotros. Pero la reserva no estaba programada para hoy, sino para dentro de tres días, pero al parecer, habían unas horas libres hoy y me han llamado para decírmelo. Así que... bueno, aquí estamos.

 

Danny me miraba esperando mi aprobación, y yo... yo no pude hacer otra cosa que sonreír con una boba y engancharme a su cuello. Danny me cogió en vilo y dio vueltas conmigo en brazos, riéndonos como tontos, como... enamorados. A los pocos segundos, Danny me soltó en el suelo, cogió mi cara entre sus manazas pecosas y me dio un beso que quitaría el aliento a cualquiera.

Lo detallista que es este hombre... No parece el mismo Danny de hace unos meses.

 

Yo: Eres, eres...

Danny: ¿Maravilloso, sexy y perfecto? Lo sé, tienes mucha suerte.

Yo: Y creído también, que no se te olvide.

 

Rió con esa risa escandalosa que le caracterizaba y me dio un gran abrazo.

 

Danny: ¿Entramos?

 

Asentí con la alegría de una niña pequeña, cogí una de sus manos y entramos los dos al spa.

 

 

 

* * *

 

 

3 horas y media después los dos los dos salimos relajados y con una gran sonrisa de tontos enamorados en la cara. ¿Qué habían hecho con mi Danny? Este no era el Danny que conocí... es mucho mejor.

Andamos en silencio por las transitadas calles de Londres, haciendo como si el mundo no existiera. Solo estamos él y yo.

 

Danny: ¿Qué era lo que te pasaba?
Yo: ¿Lo qué me pasaba?

Danny: Sí, ¿no me dijiste en la cafetería que habías ido al médico y te había dicho no sé que?

 

Rememoré las últimas horas y... en efecto, hace unas cuatro horas habíamos, estado los dos sentados en un Starbucks hablando cuando justo el móvil interrumpió.

 

Yo: Ah, sí...

Danny: ¿Y bien? ¿Qué era?
Yo: Pues... verás.

Danny: ¿Tan malo es?

Yo: No, no, malo no es, pero puede que... no haya sido el momento apropiado.

Danny: Me estás poniendo nervioso, cariño, así que dilo de una vez. Suéltalo de golpe.

Tú: Estoy embrazada.

 

Danny se paró en medio de la acera, haciendo que la gente que venía detrás se volviera a estampar contra nuestras espaldas. Volví a pedir disculpas y miré a Danny, él cual tenía sus preciosos ojos azules muy abiertos y la boca abierta, intentando decir algo, pero solo conseguía boquear.

Le cogí de la mano y le llevé a un pequeño parque que había cerca. Le arrastré hasta un banco cercano y apartado y le volví a mirar. Seguía teniendo cara de shock, pero intentaba disimularla mirando hacia otro lado, pero no lo conseguía.

 

Yo: ¿E-estás bien, Danny?
Danny: (susurrando) Embarazada...

Yo: Sé que no era el momento oportuno, pero... estas cosas pasan, ¿no?
Danny: ...

Yo: Sabía que te sentaría mal...

 

Danny giró la cabeza bruscamente hacia mí justo en el momento en el que yo la bajaba. Alargó su pecosa mano derecha y me levantó la barbilla delicadamente pero con firmeza.

Miró a mis ojos fijamente. Azul contra marrón.

Intentaba buscar las palabras adecuadas que decirme, pero no las encontraba. Nos quedamos así. Uno al lado del otro, él con la mano en mi barbilla y mirándome fijamente a los ojos.

Segundos después, empezó a hablar.

 

Danny: No me ha sentado mal, cielo. Es simplemente que no me lo esperaba. Esperaba que el médico te hubiera dicho que necesitabas adelgazar un poco o cualquier otra cosa insignificante para mí, pero importante para ti. Pero no, resulta que... vamos a ser padres. Y eso no es algo fácil de asimilar. Ser padre. Ninguno de los dos sabemos que significa eso. Habremos visto muchas películas, tendremos familiares con hijos, pero todavía no sabemos a lo que nos enfrentamos. Por eso mismo estoy asustado. ¿Y si no soy buen padre? ¿Y si nada más tener al niño entre mis brazos se me cae al suelo? Estoy... acojonado.

 

Respiraste profundamente y pensaste solo en una cosa. ¿Cómo había podido pensar tanto en tan poco tiempo? Es prácticamente imposible.

 

Yo: Primero, ¿estoy gorda?

 

Me palpé el plano vientre en busca de algún michelín, pero no encontré ninguno, gracias al gimnasio.

Danny se rió tristemente y me colocó un mechón de pelo suelto detrás de la oreja.

 

Danny: No estás gorda, y aunque lo estuvieras, seguirías siendo igual de perfecta.

 

Me dio un pequeño beso en el labio superior de la boca y sonrió, pero no era la típica sonrisa <<made in Jones>> era la sonrisa de <<voy a ser padre y estoy acojonado hasta las cejas>>.

 

Yo: Segundo, serás un padre fabuloso. Primerizo, sí, pero fabuloso. ¿Qué nos equivocamos en algún momento? Pues claro que lo haremos, somos primerizos, Danny. Pero ese fallo que tuvimos no lo volveremos a tener, porque con el tiempo se aprende. Y eso es lo que significa ser padres: aprender. Aprenderemos de nuestro hijo tanto como el aprenderá de nosotros. Y respecto a que el niño se caiga... procuraré que no lo cojas más de lo necesario -Danny sonrió por la broma-. En serio Danny, ser padres no es el fin del mundo. Ser padres es el principio de todo.

 

Al dejar de hablar miré a Danny y éste me miraba a mí fijamente. Sus ojos azules ya no eran tan tristes como antes, había recuperado su brillo característico, ese brillo que hizo que me fijara en él años atrás.

 

Danny: Anda, ven aquí.

 

Cogió mi mano y tiró de ella para sentarme en su regazo. Enredé mis brazos en su cuello y posé mi cabeza sobre su hombro.

 

Danny: No sabía yo que hablaras tan bien.

Yo: La práctica, hermoso.

 

Danny sonrió y te levantó la barbilla y situó mi cara enfrente de la suya. Cara pálida contra cara pecosa.

 

Danny: Te prometo ayudar en todo. Prometo que te cuidaré tanto a ti como a los hijos que tengamos. En ningún momento os abandonaré, como hizo mi madre. Te prometo que seré el mejor padre del mundo.

 

Las lágrimas pujaban por salir de tus ojos en tres, dos, uno... Vale, ahora me hallaba llorando.

 

Danny: (limpiando las lágrimas con sus pulgares) Pero no llores, tonta.

Yo: Te quiero.

 

Danny sonrió ampliamente y depositó un suave y tierno beso en mis labios. Acarició mi abdomen y dijo:

 

Danny: Yo os quiero mucho más.

 

 

¿Veis? No tiene ningún sentido lol. ¡Hasta la próxima!

 

PD: Prometo subir prontito la segunda parte del OS de Clare :3 xoxoxooxoxoxooxoxo Laurip.

Empezamos...

HOLI CARACOLIS.

Sí, estoy subiendo en este fic ¿magia? tal vez, yo creo en ella.

Pero no, es que hoy tenía ganas de subir esta introducción de este OS. OS, que por cierto, escribí pensando en Erica, que fue la que me ha inspirado a hacerlo. Así que esto es una especie de ¿regalo? para ella. ESPERO QUE TE GUSTE, BE HAPPY.

Eh, y a vosotros también, obviously.

¡A leer

 

 

12 de Septiembre del 2001.

 

Querido diario:

 

Hoy solo tengo ganas de llorar, quedarme en casa, comer helado y ver 'El Diario de Bridget Jones'. ¿Qué por qué? Muy fácil. Mañana empieza el nuevo curso.

Otra vez de vuelta a la rutina. A volver a ver a esa panda de gilipollas, a estudiar día y noche solo para sacar un puto cinco... Eso no es vida.

Peeeeeero, mi madre es mi tutora, por lo que estudio hasta los 18 como mínimo, según ella. ¿Por qué no se entera de que yo quiero dedicarme a la música?

 

Quiero coger mi guitarra, un fajo de billetes e irme de viaje por todo el mundo. Pero claro, ¿de dónde saco el dinero? ¿y la autorización materna?

Por eso tengo un plan. Ahorrar bastante dinero e irme a los 18 de aquí. Así de fácil. Vale, sí, sé que este plan tiene algunas lagunas, pero ¿qué queréis? Tengo solo 14 años.

 

Ah, y por supuesto me tendré que llevar a Clare conmigo. Es maaaaaas pesada. Quiere ir a Nueva York, casarse con un famoso que esté bueno y tenga mucho dinero (palabras textuales suyas) y triunfar en la música también. Vamos, un culebrón venezolano. Pero si ella es feliz... ¿soñar es gratis, no?

Nah, a pesar de ser una pirada como es, la quiero muchísimo, y tú lo sabes, diario.

 

Bueno, me tengo que ir, que todavía tengo que ordenar los libros, la mochila y su puñetera madre...

 

Hasta mañana, querido diario.

 

 

Cortito, lo sé, pero es que es la introducción, jo. Dentro de nada subo la primera parte.

Os quiere, Laurip.

 

Solo ha sido un calentón, ¿no?

BUEEEEEEEEEEEEEENAS.

Os dejo el OS de Pones este, que es muy mierdo, pero así le demuestro a Raquelo que Danny también puede ser pasivo, y no siempre tiene que ser Doug xd.

Leed, pequeñas mariposas.

 

 

Hoy daba comienzo todo. La gira de nuestras vidas empezaba. Sí, hoy comenzábamos la gira de Radio Active.

Y como todos imaginareis, Tom estaba de los nervios. Tanto, que nos los estaba contagiando a todos.

 

-- ¡Te quieres estar quieto de una vez! -espetó Harry.

-- Me es imposible... ¿no estáis nerviosos? Esta va a ser nuestra mejor gira...

 

Pegué un sorbo a la cerveza que sostenía en la mano derecha y le dije.

 

-- Pues no.

-- Yo no estoy nervioso, eres tú el que me pone nervioso, Tom. -dijo Dougie.

 

Pegué otro trago a la cerveza y me puse a hacer zaping por las cadenas de televisión, pero como que a las nueve de la mañana había poco que ver.

Finalmente, dejé puestas las noticias.

 

-- Chicos, ya hemos llegado. -dijo el conductor.

 

Miré por la ventana del autobús y divisé el estadio.

 

-- Un placer volver a verte, Wembley. -susurré.

 

Tom cogió la funda con su guitarra dentro, Dougie la suya con su bajo y yo la mía, con mi guitarra correspondiente dentro.

 

Me abroché el abrigo hasta arriba. No os podéis imaginar el frío que hace en Londres en pleno Noviembre. Tom se puso un gorro, al igual que Dougie.

Harry iba con una chaqueta fina y una bufanda que apenas abrigaba.

 

-- ¿No tienes frío? -dije.

-- Que va. Además, esto viene bien a los músculos.

 

Puse los ojos en blanco y bajé finalmente del autobús.

 

Nada más bajar, unos guardaespaldas nos escoltaron hasta la entrada trasera del estadio, pero antes de entrar, logramos ver como había ya gente agolpada en la entrada del estadio, la principal. Había varias tiendas de campañas, camas...

 

Tom nada más verlo, se le iluminaron los ojos.

 

-- Tenemos, sin duda, las mejores fans.

-- Tienes razón, ¿has visto como está la rubia del fondo? -dije.

 

Dougie y Harry rieron a carcajadas, mientras que Tom puso los ojos en blanco.

 

Entramos en el recinto. Aquello era como un mundo aparte. Toda la gente andaba de un lado a otro, super ajetreada. Había varias chicas con cascos en los oídos que no dejaban de hablar e ir de un lado para otro. Como si les fuera la vida en ello.

 

Avanzamos hasta el escenario, el cual todavía no estaba preparado del todo. Faltaban los arreglos de última hora, nos dijo uno de los encargados.

¿Los arreglos de última hora solo? Por Dios, que son solo las nueve y cuarto de la mañana. Estos chicos no tienen vida social...

 

-- ¡Por fin habéis llegado!

 

Fletch vino prácticamente corriendo hacia donde estábamos nosotros. Carpeta en mano.

 

-- Buenos días a ti también, Fletch. -dijo Harry.

-- Sí, sí, sí. Hola y esas cosas. Bueno, ¿habéis hecho la prueba de sonido ya, no?

-- Fletch, acabamos de llegar... -dijo Dougie.

-- ¡¿No la habéis hecho?!

-- No. -contestamos los cuatro.

 

Empezó a rebuscar entre los papeles que había en la carpeta que llevaba, sacó uno y se lo tendió a Tom.

 

-- Tomad el setlist y venga, ¡empecemos!

 

Se fue corriendo hacía uno de los chicos que andaba por allí.

 

-- Bueno, pues habrá que empezar... -dijo Harry.

 

Agarré con más fuerza la funda de la guitarra y nos dirigimos al centro del escenario. Cada uno a su puesto.

Harry detrás, con su querida batería. Tom en el extremo izquierdo del escenario. Dougie en el otro, con su bajo. Y yo en el centro, impresionando a todos con mi belleza natural,

 

Harry empezó a tocar la batería, probándola. Tom, Dougie y yo empezamos a tocar acordes sin pensar, probando nuestros instrumentos también.

 

-- Venga, empecemos con Transylvania.

-- ¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen! -dijo Dougie dando saltitos.

 

A veces, era como un crío chico.

 

Se adueñó del micrófono y guiñó un ojo con coqueteo al encargado de poner las bases de las canciones, el cual se aterrorizó. Yo, que lo vi, me reí ante la reacción del hombre.

 

El hombre puso la base de Transylvania y Dougie, muy feliz él, comenzó a cantar.

 

-- Anne Boleyn she kept a tin
Which all her hopes and dreams were in
She plans to run away with him forever.

Leaves a note and starts to choke
Can feel the lump thats in her throat
Its raining and she leaves her goat in silence.

Tom y yo nos acercamos a nuestros micrófonos.

 

-- Were sorry but we disagree
The boy is very bad you see
We'll drown his sins and misery
Rip him out a mastery.

Ahora era el turno del enano.

 

-- People marching to the drums
Everybody's having fun to the sound of love
Ugly is the world gone wrong
If I'm right don't prove me wrong
I'm stunned
To find a place to be loved

Y me perdí. ¿Qué cómo? Muy fácil. Me quedé embobado mirando a Dougie... Esa vocecilla que tenía, esos movimientos raros que solo él sabía hacer... joder, me he quedado embobado mirando a Dougie...

 

Como cada vez que cantaba, su pelo se movía al mismo ritmo que lo hacían sus labios y su cuerpo.

La canción seguía. Tom, Harry y Dougie seguían cantando, pero yo no. Yo solo miraba a Dougie.

Nunca me había fijado, pero Dougie tiene un señor culo...

DIOS, ¿he dicho yo eso? ¡¿He dicho que Dougie tiene buen culo? No, no, no, no. Joder, Jones, que a ti te van las rubias, sí, pero con vagina, no pene. Bueno, menos el error que tuve con Pamela, pero eso es parte del pasado...

 

Vamos a ver... Jones, a ti no te gusta Dougie, ¿no? No. Es imposible que Dougie me pueda gustar. Pero atraer... ¡¿QUÉ?! ¡NO! ¡Tampoco! Dougie es un hombre, no una mujer, Daniel.

 

De repente, la melodía cesó, haciendo que volviera en mí.

 

Dougie, Tom y Harry dejaron de tocar, y me miraron. Pero fue Tom el que habló.

 

-- ¿Qué coño te ha pasado Danny?

-- Na-nada.

-- ¿Estás bien? -esta vez habló Dougie. -- Estás más raro...

-- Sí, sí, estoy bien.

-- Venga, vayámos ahora All About You. -dijo Harry. -- Uno, dos...

 

Sacudí la cabeza, intentando centrarme en la canción.

 

Pero nada... esta canción también ha salido como el puto culo.

Tom creo que se está empezando a hartar...

 

-- Danny, ¿dónde coño tienes la cabeza?

-- A-Aquí...

-- Ya. Mira, estoy harto ya. ¿Me quieres decir que cojones te pasa?

-- Que nada, joder.

 

Tiré literalmente la guitarra en la funda, y bajé del escenario de un salto. Joder, Tom tenía razón, ¿qué cojones me pasa?

 

No paraba de pensar en Dougie.

 

Y a mí Dougie no me gusta... ¿verdad?

 

Más que eso...

Genial, ahora mi subconsciente hace acto de presencia.

 

Sí, te ha sorprendido que tuvieras, eh. A mí también me ha sorprendido.

Bueno, ¿qué quieres?

 

Dejarte las cosas claras.

Yo tengo las cosas muy claras.

 

Ya... ¿el que te gusta Dougie también, no?

Que a mí no me gusta Dougie, hostia.

 

A mí no hace falta que me engañes, que soy tú, recuerda.

Joder... a mí me van las tías, sino pregúntaselo a mí amiguito.

 

Deja de pensar con el pene, y piensa con el corazón y la cabeza, y sí, sé que es difícil, pero inténtalo.

Yo no pienso siempre con el pene, eh...

 

Ya, y de paso también eres virgen. Bueno, a ti te gusta Dougie, pero ¿por qué no quieres admitirlo?

¡Porque no es verdad! Que es imposible, cago en dios. ¡NO ME GUSTA DOUGIE!

 

Mientes, y lo sabes.

Voy a entrar al baño, ¿entras conmigo?

 

Soy tú mismo, así que lo tengo todo más que visto.

Fuera,  incordio¬¬

 

Moví las manos encima de mi cabeza, como si estuviera espantando moscas.

Pensé en lo que me había dicho mi yo interior... ¿puede que me estuvieran empezando a atraer los hombres? No, a mí los hombres no me atraen, estoy seguro, pero Dougie... Dougie es un hombre, ¿no?

Hay veces en las que lo dudo, porque es que hace unas cosas que me descoloca... se viste de mujer, se manosea con Harry, dice que tiene vagina, también que es lesbiana... muchas veces dudo que este chico sea heterosexual...

 

Aunque... ahora también lo dudo de mí mismo...

 

Bufé y llegué hasta el bus. Necesitaba pasar un rato solo, y el baño del bus es uno de los mejores sitios para pensar, bueno, por lo menos el mejor en el que yo he estado.

 

Acabé de hacer mis necesidades y salí del cuarto de baño. Nada más salir, me encontré con la persona a la que menos quería ver. Sí, allí estaba Dougie.

 

-- ¿Q-Qué haces a-aquí?

-- Vamos, que no soy tonto. Sé que llevas toda la mañana mirándome y babeando conmigo.

 

Pillado totalmente.

 

-- Pe-pero ¿q-qué dices? Yo no babeo por ti...

 

Se fue acercando insinuosamente hacia mí. Con una sonrisa picarona en los labios. Dios, ese gesto me vuelve loco...

Dios, yo tengo un problema...

 

Alargué la mano y la posé en su pecho, separándole de mí.

 

-- E-Estate ...

 

Apartó mi mano de su pecho con delicadeza, y se acercó aún más a mí. Haciendo que nuestras frentes se acercaran.

Miró mis labios sonriendo y me susurró:

 

-- Te gusto Danny, lo sé. Y si no, intenta negarlo sin tartamudear.

 

¿Sin tartamudear? Imposible.

 

Abrí la boca varias veces, intentando decirlo, pero no podía. Me tenía acorralado.

Esperaba a que dijera algo, expectante, pero yo seguía sin poder articular palabra. Dougie me miraba chulo, sabiendo que no podía decir nada sin poder tartamudear de los nervios de tenerlo tan cerca.

 

-- ¿Ves? -reconoció.

 

Volví a boquear. Dougie miró mis labios, todavía con la sonrisa pícara en los labios.

No... n-no irá besarme, ¿verdad?

 

Pues sí, me besó hambrientamente.

Posó sus manos en mis caderas y las agarró posesivamente, atrayéndome hacia él. Yo era incapaz de poder reaccionar... Joder, tenía a Dougie besándome. ¡Besándome! ¡DOUGIE ESTABA BESÁNDOME!

 

Dougie deslizó sus manos desde mis caderas hasta mi nuca. Introdujo su lengua en mi boca, y empezó a recorrer cada recoveco de mi boca.

 

Yo seguía con los ojos muy abiertos e impresionado por tener a Dougie comiéndome la boca.­ Cuando acabó de besarme, levantó la vista y dijo.

 

-- Ahora empieza el juego.

 

No sé ni de donde, ni como lo sacó, pero ahora tenía una tira de condones en la mano izquierda, y en la derecha un bote de lubricante.

 

Oh, oh... no pensará que nos vamos a acostar, ¿verd...? Pero no acabé la pregunta, ya que la respuesta era mucho más que obvia.

 

Los tiró encima del sofá, al igual que hizo pocos segundos después conmigo.

Empezó a deshacerme de mi camisa. Botón por botón. Sin quitar esa sonrisa socarrona de su cara.

 

Una vez me hubo quitado la camisa, me empezó a besar el pecho. Bueno, más bien a lamerlo. De arriba abajo. Con movimientos circulares. Mordiéndome los pezones, haciendo que un gran gemido procedente de lo más profundo de mi garganta, resonara en el autobús.

Dougie, ante aquel monumental gemido, levantó la vista de mi pecho y la centró en mis ojos. Sus ojos decían que estaba disfrutando con aquello, al igual que yo...

 

Joder, Daniel... que eres maricón...

 

Cerré los ojos con fuerza y dejé que Dougie siguiera a lo suyo.

 

Me chupeteó el pecho un poco más y luego empezó a descender. Hasta llegar a la tira del elástico de mis calzoncillos.

Una vez hubo llegado, empezó a desatar la hebilla de mi cinturón y a bajar mis pantalones, los cuales tiró a saber donde, junto con la camisa.

 

Estaba solamente con unos calzoncillos delante de Dougie. Vale, sí, no era la primera vez que me veía así, pero sí que era la primera vez que nos veíamos así en esta situación.

 

Vale que me repitiera cada vez que yo no era gay, y a mí estas cosas no me gustan para nada, pero mi ‘'amiguito'' no decía lo mismo, ya que tenía una erección de caballo.

 

Dougie, al ver aquel bulto que se adivinaba debajo de mis calzoncillos, se puso aún más burro. De repente, parecía que la ropa le quemaba en el cuerpo, por lo que empezó a quitársela toda a la velocidad de la luz. Lo que ahora mismo le importaba era yo.

 

Mientras Dougie se quitaba la ropa a tirones, yo ‘ideaba un plan'. Si, que yo no era gay ni mucho menos, pero hay que reconocer que estoy disfrutando, y mucho, con todo esto. Así que este es el plan, me voy a tirar Dougie, haciendo que los dos disfrutemos y punto. No volveré a acostarme con un hombre. Volveré a mi actual vida de mujeriego y no se hable más.

Pero... ¿cómo volvería a mirar a la cara a Dougie? Y si... ¿y si a él le gustaba yo? ¿Cómo haríamos para volver a estar como antes...?

Pero esa una pregunta de las muchas que me había hecho esa noche, que no tenían ningún tipo de respuesta por ahora

 

Dougie acabó de quitarse toda la ropa y cuando digo toda es t-o-d-a. Ahora mismo le tenía como Dios lo trajo al mundo delante de mí. Y, creerme cuando digo que no exagero, que el falo que tiene este chico es poco normal, o por lo menos cuando está erecto... la virgen...

 

Dougie se dio cuenta de que le miraba con impresión y sonrió.

 

-- No te preocupes, que ahora podrás jugar con ella.

 

Me sonrojé ante su respuesta. Jugar con ella... no sé por qué, pero la idea me atraía, y mucho.

 

Dougie se recostó encima de mí y me besó dulcemente. Totalmente diferente a como lo había hecho antes.

 

En un rápido movimiento, se deshizo de mis calzoncillos y los tiró junto con el resto de nuestra ropa.

 

Vale, ahora sí que sí. Estaba delante de Dougie totalmente desnudo. Ya no había ningún tipo de vuelta a atrás.

 

Me separé un poco de Dougie, sorprendiendo a este, pero es que él ya me había hecho disfrutar demasiado, ahora le toca a él.

 

Di la vuelta sobre nuestros cuerpos, dejándole a él debajo del mío. Me senté a horcajadas encima de él y le besé fugazmente. Fundiendo nuestras lenguas, las cuales adquirían una danza armoniosa. Como si se conocieran de toda la vida.

 

Dougie, sorprendido todavía, deslizo sus manos hasta mis caderas, atrayéndome más hacia él, como si quisiera que nos fusionásemos nosotros también.

 

Nuestros miembros se rozaban libremente el uno contra el otro, haciendo que los dos nos excitáramos mucho más.

 

Sin poderme resistir, deslicé una de mis manos (posada en la mejilla de Dougie) hasta mi pene. Masturbándome.

Pero no aguanté mucho tiempo, ya que Dougie sustituyó mi mano por la suya. Yo hice lo mismo y empecé a masturbarle a él.

 

Ninguno de los dos reprimíamos los gemidos, es más, los emitíamos con ganas. Justo cuando iba a llegar al éxtasis, Dougie paró y me miró. Yo, con un gesto de enfado le miré también.

 

-- Joder Doug, estaba a punto...

-- Por eso mismo he parado.

 

Alargó la mano hasta llegar a alcanzar los condones y el lubricante. Arrancó uno y tiró los otros a donde estaban antes.

 

-- Ponte a cuatro patas.

 

¿Yo? ¿A cuatro patas? No, no, aquí el pasivo es Dougie, pero parece ser que él no tenía la misma opinión, ya que, al ver que yo no me ponía a cuatro patas, me puso el mismo.

 

-- No te preocupes, que voy a ir muy despacio.

 

Respiré hondo, intentando tranquilizarme. Anda que tiene cojones que yo sea el pasivo...

 

De repente, noté algo frío acompañado de un dedo. Noté poco dolor, pero bastante placer.

Dougie, al ver mi reacción, introdujo otro dedo dentro de mi cavidad anal, lo que conllevó a más y más placer. Luego, hizo lo mismo con un tercer dedo, el cual conllevó también placer.

 

Dougie sacó sus tres dedos y abrió un condón. Se lo puso con rápidos movimientos y se lo untó de lubricante, para que la penetración fuera más fácil.

 

Se situó justo delante de mi entrada, y mis nervios volvieron.

 

-- Tranquilo, Dan, voy a ir muy despacio.

 

Volví a respirar intentando tranquilizarme, como tantas veces había llegado a hacer en la noche, todavía ninguna sin éxito.

 

Dougie fue empujando lentamente, cumpliendo su promesa de que iría despacio. Pero el dolor era intenso, muy intenso, tanto que estuve a punto de decirle al enano que parara, pero, justo antes de que pudiera abrir la boca, lo noté.

 

El placer.

Una oleada de placer intenso se adueñó de mi cuerpo, pero el dolor seguía patente en la situación.

 

El enano dio una última embestida y entró completamente dentro de mí.

 

El dolor había desaparecido completamente, ahora solo había placer. Mucho placer.

 

Agarró con fuerza mis caderas y fue dando embestidas largas y profundas, haciendo que tocara el cielo sin necesidad de morir.

 

Nunca había tenido una experiencia sexual con un hombre, pero sin duda, o por lo menos con Dougie, era totalmente una pasada. Reniego totalmente de las mujeres, ¡el futuro son los penes! (looool)

 

...

 

 

Varias posturas después, Dougie y yo llegábamos al orgasmo por enésima vez.

Caímos los dos rendidos. Dougie se tiró en el sofá y yo encima de él, empapándole con mi sudor.

 

Estuvimos vario rato sin hablar, solamente mirándonos el uno al otro. Esos ojos celestes se clavaban en los míos sin ningún tipo de vergüenza.

 

De repente, Dougie rompió el silencio.

 

-- Será mejor que nos vayamos. Fletch y Tom se van a poner insoportables.

 

-- Eh, sí, será mejor.

 

Me levanté de encima suya y busqué a tientas mi ropa, la cual estaba totalmente desperdigada por el suelo, junto con la suya, claro.

 

Nos vestimos en absoluto silencio. Cuando miraba a Dougie me lo encontraba mirándome y sonriéndome, y yo giraba la cabeza sonrojado.

 

Una vez acabamos de arreglarnos, ordenamos un poco el autobús y nos dispusimos a salir de él.

 

-- Danny espera.

 

Me giré.

 

-- No le digas a nadie lo que hemos hecho aquí, por favor.

 

-- Créeme, no lo haré.

 

-- Es que... es muy pronto para que se enteren de que somos gays, ¿no crees?

 

-- Enano, no te confundas. Yo no soy gay.

 

-- Ya, claro.

 

-- Es verdad, no soy gay. Vale, sí, me he acostado contigo, pero nada más. Esto no volverá a suceder.

 

Los ojos de Dougie se vuelven tristes. ¿Se ha enamorado de mí o que coño...?

 

-- Vale... no volverá a suceder.

 

Me pegó un empujón apartándome de la puerta y salió. Antes de que se alejara, le grité.

 

-- Esto ha sido solo un calentón, ¿no?

 

Malo, ¿verdad?

Comentad y esas cosas, que me hacéis feliz =)

 

Lo siento muchísimo...

Siento mucho esto, peeeeeeeeeero... no voy a seguir el fic. No porque no sepa seguirlo, sino porque no estoy motivada a seguir escribiéndolo.

Siento que todo se ha liado demasiado, y que ya no era como lo tenía pensado en un principio...

Sé que algunas lo estabais leyendo, y siento mucho que haya tenido que dejarlo, pero es que ... no.

Peeeeeeeeeeeeeero, no os preocupéis, que tengo otro fic para seguir en mente, que es http://mysecretlove.metroblog.com/

Y ahora mismo estoy escribiendo varios OS, así que seguiré dándoos el coñazo con mis historias.

 

Os quiero mucho y lo siento<33

OS's EVERYWHERE.

Colgaré aquí los OS que  se me vengan a la cabeza en cualquier momento, por lo que no aseguro que sean ''buenos'', pero se intenta hacer lo mejor posible, oigan.

 

OS QUIERRRRRRRRRRO, PENES<33